Hace unos días me comentaba una compañera de Triodos Bank que había recibido un correo de un doctor en Filosofía sugiriendo que el término de banca ética no es válido porque éticas existen muchas, incluidas la egoísta o la individualista. En su lugar, nos propone utilizar otro término, “banca solidaria”.
No puedo permitirme entrar a debatir con alguien que sin duda sabe más que yo sobre el significado exacto del término ética, pero le agradezco su escrito porque me ofrece la oportunidad de explicar por qué en Triodos decimos que hacemos banca ética. Para empezar, aunque realmente sonaría muy bien, confundiríamos a la gente si nos diésemos el nombre de banca solidaria, porque no somos exactamente eso. Como he explicado en alguna ocasión anterior, causando decepción o estupor entre algunas personas, no somos una ONG, sino que cumplimos una función social distinta.
Personalmente no soy muy amigo de los apellidos que acompañan a la banca ética, el comercio justo o la agricultura ecológica, entre otros. Porque creo que todo lo que hacemos ya debería ser ético, justo y ecológico de por si. Sin embargo, a veces es necesario apoyarse en estos adjetivos para marcar una diferencia con respecto a lo convencional o a lo más extendido. Así ocurre con Triodos Bank, que nació hace más de 30 años, y que durante este tiempo se le ha llamado de mil formas: banca social, banca verde o ahora, de forma más reciente, banca sostenible.









